Tuesday, May 25, 2010

El vagabundo - imagino que...

...nerviosa, pasearé por la Calle Mayor sin rumbo, buscándole, aparentando sin embargo dirigirme hacia un punto exacto. Serán las 21h, y el cielo estará en ese exacto punto de transición del día a la noche en el que se observa de un color negro azulado, y las nubes aún se distinguen sin la ayuda de la luna. El aire olerá a rosas y a frescura, como suele ocurrir en la etapa primaveral. La calle estará plagada de familias y de adolescentes ruidosos. 'Malditos, pero si mañana trabajan. ¿Qué c**o hacen aquí?', pensaré.

Aparecerá entre los locales de Burger King y Oh La La, zona aparentemente preferida por él para el desarrollo de su... labor. Siempre se acerca, con su mirada de esquizofrénico asesino serial, a pedir unas 'moneditas para comer'. Pero, y basándome en un elaborado análisis estadístico acerca de la presencia del elemento ''suerte'' en mi vida, esta vez no se acercará a mí. No podría ser tan fácil. Estará mendigando a un par de señores, uno de los cuales, sorprendentemente, estará rebuscando en su cartera para brindarle probablemente una moneda de 50 céntimos. Me pararé en seco y me apoyaré en un pilar, fingiendo estar esperando a alguien, y a ratos mirando en su dirección. 'Pero por qué no viene?!', estaré pensando. 'Y si viene, ¿qué le digo? Y si se lo digo, ¿me dejará atrás e irá en busca de unos donantes gratuitos, pensando que estoy chiflada? ¿Y qué dirá la gente? ¡Aaaaaah! Me voy.'.

Esta vez rehuyéndole, me dirigiré a la contigua Plaza Cervantes. Me sentaré en un banco, miraré hacia la estatua de Cervantes, y continuaré pesando posibilidades. '¿Será posible que mi interés en su persona le intrigue lo más mínimo? ¿Necesita contacto humano o solamente quiere el dinero? ¿Cómo sentirá un hombre en su estado el aburrimiento? ¿Cuál será su percepción de la realidad? En esas condiciones, ¿cuales son los prejuicios que aún así prevalecen? ¿Y si está loco y acepta el encuentro solamente para convertirme en su víctima número x? Me consta que no soy la primera que hace algo así, pero es que este parece capaz de cualquier cosa...'. La curiosidad acabará venciendo los miedos, y, más confusa que decidida, me levantaré para volver a intentar abordarle.

Esta vez estará en la esquina de Burger King, cosa que me animará más, pues justo al lado hay una calle a la que le puedo 'atraer', para no estar en el centro de atención. El viejo de intensos ojos verdes, de mirada nada bondadosa , vestido con un pantalón vaquero, una camisa desabrochada los dos botones superiores y un chaleco, abandonará su suave paseo y su habitual posición de manos agarradas en la espalda para acercarse a mí y, como siempre, reclamar ''unas moneditas para comer''. Con voz temblorosa le diré ''Tengo algo mejor.'' Me mirará con los ojos abiertos en gesto exagerado y me preguntará ''Qué?'', ''Te daré 30 euros, incluso 50.'' Su mirada expectante me invitará a continuar. ''Solamente quiero que demos un paseo... cuando tú quieras. Y hablemos.''. 'El miedo al ridículo te acapara hasta en frente de un mendigo de mirada asesina. ¡Un mendigo! Eres tonta.' Mis pensamientos autocríticos se verán interrumpidos por su contestación: ''Vale, venga.'', ''Cómo, ahora?'', ''Sí, qué pasa?''. 'Así, sin preparar! Joder. Pero igual, a saber lo que ocurre en su cabeza: si quedaramos otro día y a otra hora, seguramente ni se acordaría.' Le desviaré hacia la Calle de Santiago, para dirigirme hacia la Plaza de las Bernardas, donde podremos sentarnos, sin muchas miradas curiosas examinándonos.
No se me ocurrirá ninguna forma original de iniciar conversación, estaré demasiado nerviosa.
''Me gusta tu ropa.'', escupiré en un desesperado intento de romper el hielo. Me mirará extrañado, sin contestar. 'Estás haciendo el ridículo.'
''La verdad es que te observo desde hace mucho tiempo. Años. Y tengo curiosidad. ¿Cómo llegaste a este estado?''
Sorprendentemente, su mirada se ablandará al tiempo que soltará un suspiro, sus labios pareciendo haber esperado mucho tiempo para contar lo que seguía.
''Yo estaba casado, ¿sabes? Era licenciado en filosofía. Tenía un puesto en la Universidad de Alcalá, mi mujer esperando nuestro segundo hijo. Vivíamos felices en la única casa situada en el Paseo de la Estación entre todos los bloques de pisos... sí, aquella amarilla, de apariencia extremadamente acogedora. Pero entonces, un oscuro día...''


1 comment:

  1. Hola, y disculpe por olvidarme de su existencia.

    Este es el susodicho vagabundo...

    http://wotaindo.files.wordpress.com/2010/07/charliechaplin.jpg

    ReplyDelete