Tras un notable esfuerzo, teniendo en cuenta mi naturaleza tardía y perezosa, logré llegar al Palacio de los Deportes (¡a tiempo! - victoria digna de apuntar como prácticamente única), donde me esperaba aquél asiento por el que había pagado 20€ de más. 'Ja! Estúpidos mortales, teniendo que estar las 2 horas de pie en la pista y lejos del escenario...', pensaba ingenuamente una Ele virgen en lo que a conciertos y a 'Palacios de los Deportes' se refería. No fue pequeña la decepción que me llevé cuando comprobé que el que en verdad estaba lejos del escenario era mi preciado asiento. Los verdaderos privilegiados eran aquellos en la pista, que los iban a tener a tiro de piedra. Los primeros minutos, y antes de que aparecieran, no podía pensar en otra cosa... envidiaba a los de abajo y deseaba estar allí también.
Con canciones de rock n' roll de fondo (Elvis Presley sobre todo), el panorama era el siguiente:
(No creo que jamás haya odiado más a mi Olympus que en ese día... me excuso por la baja calidad de las fotos, es todo lo que pude obtener)Con cada grito de los de abajo (aparte de envidiarles) miraba impaciente hacia el escenario, casi temblando, con la esperanza de verlos. En cambio, sólo había un señor vestido en unos pantalones piratas probando la guitarra.
De repente las luces se apagan, el humo sube y la pantalla cambia: en ella se ve una lluvia de estrellas (The Cosmos Rocks).

Se escucha la guitarra de Brian, y su imagen se hace visible de inmediato, junto con la de Roger Taylor y la de Paul Rodgers (antiguo cantante de los grupos Free & Bad Company). Suena ''Hammer to Fall'' y, en la medida en la que la guitarra de Brian me impresiona, la voz de Paul me decepciona. No me interpretéis mal, estaba bien, pero no tenía nada que hacer allí. Nadie sustituye a Freddie...

Siguen canciones como 'Tie your mother down' y 'Fat Bottomed Girls'. Después, Paul interpreta una canción solo, la cual pude soportar porque no era una de las que cantaba Freddie, era nueva. Sonaba bien y, pensé, no tenía una voz tan mala después de todo. Eso siempre y cuando cantara algo que le pegara. No era el caso de las canciones de Queen, las cuales pueden ser interpretadas, evidentemente, solo por Freddie.
Después del decepcionante intento de Paul Rodgers de sustituir a Freddie, éste salió (por fin, aunque no por mucho tiempo) del escenario, para dejarnos a solas con Brian May. Un sentimiento de alivio invadió mi cuerpo. Algo así como cuando vuelves a casa después de unas vacaciones muy largas (home sweet home...). Estoy segura de que el resto del público sentía exactamente lo mismo.
'-Are you going to sing with me? For Freddie?'
Era la primera vez que se escuchaba su nombre y, según nuestra reacción, este era el momento que todos esperábamos desde el principio.
Así, se escucharon las primeras notas de la canción 'Love of my life', la cual todos cantamos junto con Brian.

Posteriormente llamó a Roger Taylor, al que recibimos con mucho cariño.
'-We'll sing now an ancient spanish song' (aquí todo el mundo rió, aunque seguramente 90% de ellos la única palabra que entendieran fuera 'spanish').
Y cantaron ''39'.
Después, sonó un simpático solo en la batería de Roger Taylor.
Y ahora llega el momento más sublime de la noche: Brian se queda solo en el escenario (nuevamente) y el quejido de su guitarra al ritmo de la canción 'Bijou' me llega a lo más profundo del alma...
'You and me, we are destined you'll agree
To spend the rest of our lives with eachother
The rest of our days like two lovers
For ever
Yeah
For ever
My bijou...'
Cantaba Freddie desde las imágenes en la pantalla...






Aunque fueron meras fotografías, me sentí más cerca de Freddie de lo que me pudiera haber sentido nunca.
El show continuó con 'The show must go on', 'Bohemian Rhapsody' (empezada por Freddie pero injustificadamente terminada por Paul)... Al final cantaron ''All right now', esta vez por parte de Paul (Free).
Fue una experiencia única, y jamás olvidaré el sonido que desprendió la guitarra de Brian en 'Bijou'.
Freddie is alive, and always will be...
